martes, 3 de junio de 2014

PC(ML)P: Exije la inmediata convocatoria a elecciones para Constituyente



 

DEMANDAMOS LA
INMEDIATA CONVOCATORIA A ELECCIONES PARA UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE CON PLENO PÓDERES


Desde hace 25 años, como consecuencia de la criminal e ilegítima invasión armada del imperialismo estadounidense la que, en sus efectos traumáticos tiene en su haber la agravación de la prolongada crisis política, por ende sin salida aparente para la burguesía burocrático-compradora, las clases dominantes en Panamá se esfuerzan desesperadamente por sacar a flote su Estado hecho pedazos. Acontecimiento que, desde hace dos décadas y media, la empuja a la búsqueda de reconstituirlo, ponerlo en pie y llevarlo adelante mediante una serie de reformas a su orden constitucional, reajustes institucionales y  recomposición de la unidad política en el seno de las clases gobernantes, combinando así y así las alianzas de los grandes partidos políticos tradicionales.
Todos sus proyectos de solución abierta y franca a tal crisis política han sido infructuosos. Por lo que se ha visto forzada a realizarlos tras bambalinas y a espaldas de la clase obrera, del campesinado y grandes masas de las nacionalidades originarias. Defenestrada la dictadura militar, colocada al frente del gobierno títere, por juramentada y puesta al frente del régimen por las mismas autoridades militares yanquis ocupacionistas, a instancias del mismo, se ha propuesto reorganizarlo mediante una IIda  Gran Reforma del Sistema de Estado y del Sistema de Gobierno, ocultado tales designios tras anodinas frases almibaradas: que si “democracia nuestra en construcción”, “modernización” y/o “refundación” del Estado.  Fraseología engañosa y huera tendente a engatusar a la población.
Pero está proyectada IIda. Gran Reforma del Estado y de la República oligárquica, en un sentido presidencialista, corporatista y neofascista porta en sí misma su negación por cuanto ella niega realmente la soberanía popular y porque recorta aún más las ya menguadas libertades políticas y los derechos sociales de las clases trabajadoras del país. En fin, que esta reforma del sistema de poder oligárquico sin un auténtico, real y revolucionario cambio del mismo está ya viciado de partida, condenado a conducir al fracaso. Por su contenido, forma y método de implementación, dirección y objetivos de esta IIda Gran  Reforma del sistema estatal y del sistema de gobierno, una verdadera contrarreforma reaccionaria, antidemocrática y tendente a consolidar el monopolio uniclasista del poder en beneficio de un puñado de ricachos y superricos, viciando en sí mismo y por ello cualquier sentido progresista de la misma, pues no  da poder alguno al pueblo. Refuerza, en cambio, la dictadura clasista del gran capital y oculta cual taparrabo al verdadero amo colonial del país, el imperialismo estadounidense.
Ficción de soberanía popular, orfandad de orden democrático alguno. Dictadura de clase conjunta del capital monopolista burocrático-comprador, del capital monopolista terrateniente y del capital monopolista imperialista, centralmente de aquel conculcador de una auténtica democracia en el país el imperialismo yanqui.
Pero, como clase colocada de espalda a la historia y de los auténticos intereses políticos,  sociales y nacionales del sencillo pueblo trabajador panameño, ella ha persistido durante todos estos 25 años en la realización de sus reaccionarios designios políticos reformadores antipopulares. Reformas emparchadoras de la vieja constitución militarista, hoy tirada al canasto de la basura como papel higiénico, y consistentes pasos en las reformas institucionales; en realidad, entronizamiento de la corrupción, la coima y el “roba-roba” institucionalizado. La burla, descarada y cínica, a la real voluntad del electorado consultado, fraude electoral, imposición y manejo sucio y en su beneficio exclusivo.
A estas alturas, ¿nos sorprenderemos del descalabro electoral del 4 de mayo, último, sufrido por todos los partidos políticos del gran capital oligárquico? No nosotros, los comunistas (marxistas-leninistas) de Panamá. En esas elecciones en que la burguesía en su conjunto no consiguió lograr un consensus favorable para sus proyectos de reforma del Estado. Cuando un 61% de la población rechazó el actual sistema de poder y el actual régimen político,  de rechazo a cualquier triquiñuela tendentes a darle continuidad a este sistema agonizante. Esos resultados lo veíamos venir, lo denunciamos con tiempo y, actuando en consecuencia, convocamos a los trabajadores y al pueblo humilde a la abstención electoral en dichos Comicios.
La inmensa mayoría de la población electoral del país, participante y no-participante, no confía en este renqueante Estado, en el actual sistema institucional, ni en el sistema de partidos políticos oligárquicos y fascistoides, y, se ha opuesto claramente orden constitucional vigente. Por la cual, contrariando y violentado una vez más la voluntad popular, manifestada ese día en las urnas, las clases dominantes -¿Cuándo no?- han llevado a cabo ese mismo día un grandísimo FRAUDE ELECTORAL, se han repartido ilegalmente las poltronas del gobierno y forjado una nueva alianza política en el poder. Pero, la crisis persiste y continúa su marcha inexorable a la ruina de todo el país, a su conversión en crisis social, agudizamiento de la lucha de clases y a su desemboque en la revolución popular antioligárquica.
La crisis política de las clases dominantes y de las clases gobernantes no ha sido saldada, cuando por el contrario, ha dado un paso más en su agravamiento… y a la necesidad de solución mediante la intervención directa del pueblo trabajador.
“Dios ciega a quién quiere perder”, sentencia un viejo proverbio caro a los creyentes. Así la burguesía sigue persistiendo en sus treces, tiene las riendas del poder en sus manos y no lo soltará buenamente. Está empecinada en llevar sus negros designios de la IIda. Gran Reforma del Estado y de la República has su culmine, cueste lo que cueste. No se ha enfriado el Sillón Presidencial. Del calor del saliente poltronudo, cuando ya el nuevo gobierno del fascista y proimperialista yanqui Varela, como comerciante de baratijas se ha puesto a pregonar su mala mercancía, la urgencia de la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente.
¿Para qué y por qué necesita la burguesía, apandillada en la nueva alianza PP-PRD, con a la cabeza el entrante presidente el Opus Deísta y fascista Juan Carlos Varela, la urgencia de la convocación de la Asamblea Constituyente?
Porque ya no puede ocultar más a los ojos del pueblo, de las clases trabajadora y de las clases populares, la gravedad y profundidad de la crisis del Estado. De ahí, la necesidad de crear un diversivo negador de toda participación directa e independiente de las masas trabajadoras y masas populares en los asuntos del viejo Estado y de la vieja República, oligárquica y semifeudal. Para ocultar a los ojos del pueblo el hecho que los dominantes, trabajando tras bambalinas y en la oscuridad a tiempo completo, ¡son ya 25 años los transcurridos!, ha completado sus planes y su construcción de una nueva forma del Estado, presidencialista, corporativista y de claro marchamo neofascista. Que necesita, ahora, legitimar todo lo que ha planeado y realizado hasta ahora. Y el único camino no violentista, tipo golpe de Estado, y que el imperialismo yanqui no le toleraría, resulta ser la Constituyente.
Pero no una Asamblea Constituyente soberana y de plenos poderes, vaya a creerlo el ciudadano de a pie, sino una recortada, viciada y controlada. ¡Vaya sorpresa! La oligarquía burocrática gubernamental, tocando a rebato alrededor de la constituyente, ha estado que se guarda bajo la manga una carta fullera, una carta de triunfo: ¡La Asamblea Constituyente Paralela!
Una constituyente viciada de partida de todo poder constituyente real, convalidadora del viejo poder oligárquico feudal-capitalista. Un mamotreto jurídico y político cuya única función será darle halo de legitimidad espuria al viejo poder estatal apenas renovado, a la continuidad dictadura monoclasista de la burguesía y de su sector político coaligado más ultraderechista, retrógrado, fascista y conforme con los planes guerreristas del imperialismo norteamericano contra los Estados soberanos y pueblos de América del Sur y el Caribe.
No necesitamos aclarar y profundizar, ante los sectores políticamente más avanzados de la clase obrera y de las amplias masas populares, sobre el hecho inmediato de que teatral constituyente “paralela” no es una invención actual dictada como medida de emergencia resolver problema estatal e institucional; para resolver, en particular, los problema políticos generados por el protagonismo del pasado presidente Ricardo Martinelli, sino, insistimos en ello, es la etapa final del viejo proyecto contrarreformador de la oligarquía en su conjunto. La que por intermedio del segundo gobierno títere postinvasión norteamericana, aquel del socialfascista perredeano Balladares, en intento de adelantarse al pueblo que en la calle demandaba la democratización de la vida ciudadana, convirtió la constituyente paralela en norma constitucional.
Pero, no sólo. No sólo han tenido los capitalistas y sus políticos ésta mira política, de la legitimización de sus medidas de contrarreforma estatal e institucional, sino que en sus planes entran otras de más largo alcance. La de asegurar su continuación por todo el largo período que se ha abierto. La capa financiera y bancaria de la burguesía burocrática, luego de subordinar a aquella de los compradores económica y políticamente, necesita ganar 20 años más de dirección política del Estado y de la nueva República oligárquica presidencialista, corporativista y neofascista indesturbada, sin cambios traumáticos y de allanamiento “constitucional” de los conflicto interburgueses que amenazarían la estabilidad y la gobernabilidad del sistema dictatorial de poder. Pero, sobre todo, el amordazar a la clase obrera e impedirle, fallando los tradicionales mecanismos de control sindicales y políticos, su intervención política independiente, revolucionaria, que pudiesen poner en peligro mortal a todo el sistema de poder político y económico. En fin, cortar el camino a la organización política revolucionaria independiente de los trabajadores e impedir la organización de la revolución de nueva democracia popular.
¿Para qué y por qué necesita la clase obrera la Constituyente?
La burguesía no baja de sus labios las palabras de “democracia”, “de una sola familia”, “igualdad y fraternidad”, de “Estado de todos y para todos”. ¡Miel a flor de labios e hiel en el corazón!  Cuando todos en este país sabemos en los hechos como traducen esas palabras engañadoras, el cómo logran mantener en el redil al rebaño electoral: utilizando su monopolio de los medios de comunicación y de propaganda, la intoxicación, el lavado de cerebro, la corrupción y la compra de conciencia, pero también la intimidación, la presión y la represión. ¡Falsarios!
El cómo, además, utiliza la oligarquía sus tradicionales circos electorales para darles la ilusión a los votantes que sus votos cuentan. Cuando en la realidad, en los hechos políticos crudos y desnudos, el voto no decide nada; que el pueblo no tiene, antes o después de dichos procesos eleccionarios, la menor participación en los asuntos más vitales e importantes de la sociedad y del Estado. Las riendas del poder escapan enteramente de las manos de los trabajadores y de las masas populares. En particulares circunstancias, en momentos de crisis política, las clases dominantes se ven forzadas a abrir espacios de participación en sus lides eleccionarias a partidos de la izquierda burguesa /o a partidos de “izquierda” con clientela obrera. Pero, todos en Panamá sabemos cómo terminan esos espacios de participación de la izquierda burguesa, en el escamoteo puro y simple de la cuantía real de sus votos o en el más brutal y sangriento del tradicional golpe de cuartel.
Al respecto, del destino de la democracia en condiciones capitalista, se ha pronunciado muy claramente el líder de la revolución rusa de 1917 Lenin: <en el Estado burgués más democrático, las masas oprimidas se enfrentan constantemente a la contradicción quemante entre la igualdad nominal proclamada por la “democracia” de los capitalistas, y las miles de restricciones y los subterfugios reales, que hacen de los proletarios esclavos asalariados>. Y ello no puede dejar de ser así por cuanto, dónde existe democracia para la burguesía, para los capitalistas, ella deja de existir para la población trabajadora.
Así es y será la “democracia” bajo la dictadura del capital. Pero, esa dictadura del capital oligárquico no puede no engendrar la aspiración en las masas trabajadoras de una auténtica democracia que les sirva a ellos y no simplemente a sus explotadores y opresores. Aspiración permanente de las masas trabajadoras a cambiar, de manera real y efectiva, tal estado de cosas; a cambiar la vieja sociedad y al viejo Estado, por otra sociedad nueva y un nuevo Estado; a un sistema de poder democrático popular y a una sociedad de justicia social y libertad para sí misma; significando ello, la revolución y el Estado de dictadura de nueva democracia popular.
 A la clase obrera le resulta urgente la “conquista de la democracia”, la imposición de unas relaciones políticas avanzadas entre las clases sociales y de más progresistas formas de convivencia democrática nacional. Estos es cambiar radicalmente este corrupto, despótico y opresor sistema de Estado y de gobierno, por un Estado y una República Democrática rodeada de organizaciones sociales y políticas auténticamente democráticas y progresistas.
Pero, tales objetivos políticos no se pueden lograr confiando en la democraticidad de la oligarquía burguesa, en el sentido de que ella estará obligada a respetar la voluntad popular expresada en las urnas –del voto a voto-, o que existiendo la alianza oligarco-imperialista nosotros podremos ganar a la mayoría de la población mediante la persuasión y la propaganda boca a boca. Si no es obligada, ella no aceptará nunca perder siquiera una brizna del poder que goza ni de los privilegios con que se ha rodeado.
Si eso es así y desde luego que es así, entonces ¿por qué nosotros comunistas (marxistas-leninistas) de Panamá, que estratégicamente convocamos a la clase obrera y a las clases trabajadoras a prepararse a organizar la guerra popular hasta el comunismo como único medio factible para la toma del poder, llamamos a dichas clases históricamente revolucionarias a demandar la Asamblea Constituyente? ¿No resulta más que un contrasentido una contradicción, con nuestros objetivos estratégicos de toma del poder, de marcha ininterrumpida hacia el socialismo y el comunismo? ¿Acaso no es la Constituyente una demanda democrático-burguesa, ubicable como fuente originaria del poder del Estado burgués, de la soberanía popular con dirección de la burguesía?
Es esta una cuestión de principios a dilucidar claramente. El demandar la convocatoria a las elecciones para la Asamblea Constituyente de modo alguno atenta contra nuestros principios comunistas. La clase obrera consciente, esto es los comunistas (marxistas-leninistas), en condiciones de un sistema de poder democrático burgués moderno –y de nada vale aquí el argumento, el cual lo hace más valedero aún, de que estamos no en una “democracia burguesa moderna” sino en un régimen burgués de democracia semifeudal-, de aplastamiento político de los sectores asalariados de la población, está obligada como cuestión de principios políticos el demandar la Asamblea Constituyente, no como un fin sino como un medio. La constituyente resulta un medio necesario para poder avanzar a la revolución socialista y a la edificación de la sociedad socialista en Panamá. Eso los Clásicos del Marxismo-leninismo-Maoísmo ya lo han dejado establecido y comprobado políticamente a todo lo largo del siglo XX. No se puede avanzar por el camino de la revolución y construcción socialista, sin conquistar la democracia más real, completa y consecuente previamente. Si no se liquidan revolucionariamente los residuos dominantes aún de la dictadura oligárquico-burguesa semifeudal y neocolonial, y la herramienta política para logar esto es la imposición por las masas populares revolucionarizadas de la Constituyente originaria, con pleno poderes, soberana e independiente del viejo sistema de poder oligárquico burgués.
El camarada Lenin, sobre el mismo tema, en sus Tesis Acerca de la Asamblea Constituyente, adjuntas a su libro La Revolución Proletaria y el Renegado Kautsky, escrito en 1918, en el parágrafo primero dice:
“Era completamente justo que la socialdemocracia revolucionaria incluyera en su programa la reivindicación de la convocatoria de la Asamblea Constituyente, porque en una república burguesa la Asamblea Constituyente es la forma superior de democracia y porque al instituir el parlamento la república imperialista, con Kerenski a la cabeza, preparaba una falsificación de las elecciones y numerosas infracciones de la democracia”. (Las bastardillas son mías. Q. G).
De la misma es resaltable, (1) los bolcheviques aún antes de la revolución de Octubre de 1917, han establecido como una cuestión programática de su partido el POSDR (después conocido como Partido Comunista de Rusia (b)) la demanda de la convocatoria de la Asamblea Constituyente como una cuestión de principios estratégicos comunista, válido pues desde entonces para todo el Movimiento Comunista y Obrero internacionales; (2) Dicha cuestión, de la Constituyente, no debe ser vista con los lentes formalistas como la presentan los “socialistas juridiscistas”, abogados burgueses con ropaje de izquierda, como una simple cuestión jurídico-política, sino en su real naturaleza de clase, burguesa o proletaria. Que no podemos perder de vista, en momento alguno, quién convoca, propagandiza, organiza y hace recuento de los votos y con qué objetivos políticos precisos la ha convocado; (3) Paralelo a esto último (2), el momento histórico y político de su convocación y realización. En otras palabras, establecer claramente la etapa precisa por la que atraviesa la revolución: la etapa de la vieja revolución burguesa, con dirección de la burguesía, marcadamente antifeudal y anticolonial y cuya mira es establecer un Estado nacional burgués de viejo tipo (tal cual la chavista en Venezuela, la sandinista nicaragüense de los hermanos Ortega, la Bolivia de Evo, Libia en su momento y Siria e Assad) o la etapa de la Nueva Democracia Popular, con la dirección de la clase obrera y de su Partido Comunista (marxista-leninista-maoísta), parte que es de la revolución proletaria mundial, con su carácter anticapitalista burocrático, anti semifeudal y antiimperialista, con la creación de un Estado de Nuevo Tipo de Dictadura Democrático Popular y encaminada a la Revolución proletaria socialista y a la dictadura del proletariado.
La constituyente, según la clase que esté al mando, dará origen (en este sentido es originaria) o a un Estado burgués, burocrático o nacional, o a un Estado obrero-campesino con la dirección política y social de la clase del proletariado. Cabe aquí remarcar, con antelación, que la cuestión de la Constituyente no se plantea en el caso de una Revolución Proletaria Socialista. Esto porque la revolución de nueva democracia, generadora de una sociedad y de un Estado de democracia popular coronada con una Asamblea Constituyente, destruye al viejo Estado burocrático burgués y rompe la vieja organización social de la vida económica capitalista burocrática y no al capitalismo en general.
En fin, no se propone cumplir tareas económicas, sociales y políticas que no le corresponden, con ello expresa un período de transición particular, del capitalismo burocrático, semifeudal y neocolonial a una economía y una política de nueva democracia, dentro de la transición general del capitalismo al comunismo; premisa y transición que es de la revolución y sociedad socialista proletaria.
De ahí resulta claro que la vigencia y el que exista la democracia en este país, es algo no indiferente para la clase obrera. Que para la clase obrera y, por ende, a su destacamento de vanguardia histórica el Partido Comunista (Marxista-Leninista), que tiene como su cometido histórico el establecimiento del socialismo auténtico en Panamá, la cuestión de la inmediata convocatoria de la Asamblea Constituyente. Dado que, siendo la actual democracia burguesa semifeudal una forma política prehistórica, atrasada y contraria a toda convivencia social y política entre la población más avanzada, de dictadura clasista descarnada, bruta y no sujeta a ley alguna, reviste una gran importancia para su lucha por conquistar el futuro, el socialismo y el comunismo, vía de la conquista revolucionaria violenta de la democracia. La Constituyente, pues, al contrario de ser algo secundario y/o ajena a los intereses particulares y general de la clase obrera, es una necesidad política y una inevitabilidad histórica dentro de su camino a la revolución y construcción del socialismo en este país.
De eso nos ha hablado nuestro Maestro Lenin, con las palabras siguientes: “más valor tiene un república burguesa coronada por una constituyente, que una república burguesa sin constituyente”. ¿Por qué? Porque una democracia burguesa nacida de una Constituyente Originaria es mil veces superior a una democracia burguesa nacida de la imposición de una clase social no democrática y por el imperialismo opresor.
Claro de todo ello resulta que, con nuestro llamado a la convocatoria de elecciones generales para la Asamblea Constituyente en nuestro país, buscamos crear las  condiciones subjetivas propiciatorias para la preparación de las masas trabajadoras y masas populares a comprometerse conscientemente la inevitable más que necesaria guerra revolucionaria de liberación popular. La cual abatiendo revolucionariamente el sistema de poder oligárquico cambie integralmente el rostro mismo de la clase obrera y de las masas populares comprometidas en su misión histórica de liberación nacional y de liberación social. Sin que esto, signifique confundir está última con la tarea de la emancipación social socialista que corresponde a otra etapa sucesiva de la revolución proletaria en Panamá.
En fin, buscamos a través de la Constituyente cambiar la actual situación de debilidad política de las fuerzas antisistema político estatal, de contrariedad de masa con este sistema institucional y todo el sistema de ordenamiento constitucional, marchito y podrido. Utilizar la apertura de todo el período preparatorio, que va desde la convocatoria de elecciones a su realización, para generar a partir de la clara manifestación de  conciencia revolucionaria de poder una movilización de las masas obreras, masas campesinas y masas originarias bajo una estrategia de poder revolucionario. Que permita, en los actuales momentos, utilizar la campaña para la convocatoria a elecciones por la Constituyente para generar, como expresión auténtica de la voluntad de los trabajadores y de nuestro pueblo, un nuevo sistema estatal, un nuevo orden constitucional democrático y un nuevo sistema de instituciones democráticas y al servicio del pueblo y por el pueblo administradas.
Para alcanzar esto tenemos que estar claros qué males hay que destruir y con qué reemplazarlo. Hay que destruir revolucionariamente el opresor Poder Oligárquico-fascista de la gran burguesía, hay que destruir la subyugación neocolonial del imperialismo, en particular y concreto del imperialismo estadounidense, hay que destruir la explotación de nuestro pueblo trabajador por parte del capitalismo monopolista burocrático. Esos tres males hunden en la miseria física y la miseria social a todo el pueblo y a todas las clases y sectores de clase que hacen parte del pueblo y que realmente luchan por sacudirse tal coyunda.
Necesitamos, y es lo que no tenemos hasta ahora y nunca tendremos mientras subsista y se perpetúen en el poder del Estado esa alianza ultrarreaccionaria del capital monopolista semifeudal, del capital monopolista de la burguesía burocrática y del capital monopolista extranjero. En consecuencia, al demandar la elección de una Asamblea Popular Constituyente en nuestro país, estamos exigiendo la urgencia de la conquista de la libertad nacional para nuestra patria, la libertad política para nuestro pueblo trabajador y la libertad social para los trabajadores asalariados. Son éstas nuestras tres banderas de propaganda y agitación en el campo de la convocatoria a las elecciones de la Asamblea Constituyente.
Ellas las clases gobernantes, sus partidos políticos, dirigentes y estrategas pregonan, a gritos destemplado, que con su convocatoria a la constituyente, ocultando la esencia reaccionaria, antipopular y antinacional de su legitimización de su terminada IIda Gran Reforma del Estado y de la República oligárquicos en un sentido presidencialista, corporativista y neofascista, buscan una nueva concertación política y social, un nuevo pacto entre opresores y oprimidos, un nuevo orden “democrático” pero siempre dominado por ella y un supuesto nuevo régimen constitucional.
Sobre lo que es ese supuesto nuevo régimen constitucional el camarada Mao nos ha brindado una seria advertencia, la que no debemos olvidar jamás,
<Sin destruir estos males, toda construcción es inconcebible. Sólo destruyéndolos China podrá salvarse y emprender su construcción; de otra manera, todo será delirar y nada más. Sólo con la destrucción de lo viejo y podrido, será posible la construcción de lo nuevo y sano>. 
Agregando a renglón seguido, denunciando lo que realmente piensan los reaccionarios dominantes,
<El régimen constitucional del que hablan los recalcitrantes chinos es la democracia burguesa de viejo tipo existente en el extranjero. Ellos pregonan su deseo de tal régimen constitucional, pero en realidad no lo quieren, y hablan de él sólo para engañar al pueblo. Lo que en verdad desean es la dictadura fascista de un solo partido. La burguesía nacional china sí quiere realmente este tipo de régimen constitucional, y anhela establecer en China la dictadura burguesa; pero nunca lo conseguirá, pues el pueblo chino no lo desea, ni acepta la dictadura uniclasista de la burguesía. Los asuntos de China tienen que ser decididos por la gran mayoría de los chinos; el monopolio del Poder por la burguesía ha de ser rechazado de plano>.
Y dicha advertencia del camarada Mao al pueblo revolucionario chino, guarda toda si validez revolucionaria para la clase proletaria panameña en los actuales momentos políticos de grave crisis económica y política. ¿Echaremos en saco roto esta advertencia consecuentemente revolucionaria que nos brinda el gran Líder Mao y pagada con sangre por el pueblo chino? Muy mal haríamos si hiciésemos eso.
Pues, con igual mira es eso lo que hacen los fascistas del Partido Panameñista y los socialfascistas del PRD, ahora mancuernados en una alianza antinatura, cuando centran toda su propaganda, en el ya clásico estilo goebbeliano de personificar el objetivo del contrario a abatir (o ya abatido, luego de su descalabro electoral del 4 de mayo), sobre el saliente presidente Ricardo Martinelli o a engañar (el pueblo, quién más). ¡Arena en los ojos del pueblo panameño! Hoy descubren el autocratismo y el personalismo del martinellismo en la gestión de la cosa pública, sus métodos mafiocráticos de combinar administración del estado e intereses privados, su populismo de derecha. ¿Quién olvida los 30 años de latrocinios, saqueo del erario y servilismo proyanquista del gobierno del PRD? Igualmente, ¿los métodos mafiosos, los entrelazamiento espurios y la corrupción generalizada, el servilismo de que hicieron gala impúdica con los invasores y su complicidad en el asesinatos de miles de panameños que manchan en la memoria del pueblo panameño a los dos gobiernos del Partido Panameñista postinvasión gringa?
Estos son, además, los que prometen ahora una Asamblea Constituyente para “democratización” del país y un nuevo orden constitucional y estatal. Cuando estos mismos partidos de capitalistas compradores y burocráticos se complotan, obsecuentemente, para posibilitar el retorno de la administración de esa empresa capitalista monopolista de estado que es la ACP (Administración del Canal de Panamá) a manos del imperialismo norteamericano, como pago por la aceptación USA de la instauración de un Estado militar-fascista en Panamá.
Nosotros comunistas (marxistas-leninistas) de Panamá utilizaremos está en cierne convocatoria a elecciones de la Constituyente para enfrentar y derrotar esta nefanda intención antidemocrática en daño del pueblo trabajador panameño. La utilizaremos para denunciar, enfrentar y combatir intransigentemente esta conjura para imponernos es contrarreforma del Estado y de la República oligárquico-fascistas. Con ellos sólo podemos tener actitud de lucha, lucha y más lucha. Eso hasta que nuestra clase, las masas campesinas y aquellas originarias, tan golpeadas y negadas en su existencia nacionalitaria, con plena conciencia de sus necesidades  inmediatas y generales y de las tareas políticas que le incumben, marchen resueltamente por la senda de la revolución de nueva democracia.
En definitiva, pese a la situación desventajosa de nuestras actuales condiciones políticas de existencia y actividad política –como pudiesen ser la existencia de una clase obrera y de una clase campesina, en proceso de desintegración ésta última, huérfanas de derechos políticos propios –como pudiesen ser el derecho de luchar por la toma del poder del estado por el pueblo y de gobernar a la república sin la presencia de las retrógradas clases oligárquicas-, dispersas socialmente por la falta de una base industrial, desorganizadas y carentes de libertad de lucha sindical independiente del poder policiaco gubernamental, con escasa experiencia política de lucha independiente y revolucionaria y totalmente carente de una conciencia de clase comunista, nos resulta forzoso y conforme a nuestros principios revolucionarios proletarios y a las verdades universales del marxismo-leninismo-maoísmo el aceptar el reto de las clases dominantes la participación en la posible convocatoria a elecciones de la Asamblea Constituyente.
Sólo que para nosotros comunistas (marxistas-leninistas) toda nuestra eventual participación en ese torneo objetivamente burgués por una Constituyente, queda sujeta a un claro sentido de pleno poder para la misma, sea soberana e independiente, se reconozca claramente nuestro derecho a la libre organización política, a nuestra libertad de actividad y de propaganda sin cortapisa alguna.
En consecuencia, nuestro Partido, el partido de los comunistas (marxistas-leninistas) de Panamá, exige la inmediata convocatoria para las elecciones de la Asamblea Constituyente auténticamente soberana e independiente del viejo Estado burgués oligárquico, del viejo gobierno oligárquico-fascista. Ante la cual todas las viejas administrativas del Estada y del gobierno recién encaramado, tras un vulgar fraude electoral, deben renunciar, renunciar a los poderes que falsamente se han atribuido. Pues ellos, dentro de los parámetros de la legalidad burguesa burocrático-semifeudal y de la moral política por ellos establecidos, resultan reos de ilegitimidad y de violación de las reglas democráticas de gobierno. ¡El recién instalado presidente debe renunciar! ¡Todos los poltronudos de la Asamblea de Diputados deben renunciar! ¡El mismo, tramposo e inmoral Tribunal Electoral debe renunciar en Pleno!
Como también rechazamos esa burda, tramposa e inmoral pretensión de los gobernantes y de los partidos burgueses tradicionales de querer imponernos una constituyente paralela, subordinada al Poder Ejecutivo ¡Todo el poder debe ser entregado a la Asamblea Nacional Constituyente!
Que quede claro de una vez por toda ¡No queremos una Asamblea Constituyente Paralela! Los trabajadores y las amplias masas populares no quieren ni aceptan constituyente paralela y subordinada al viejo poder oligárquico o cualquier otra burda maniobra tendente a burlas una vez más la voluntad popular. Si los partidos gobernantes como aquellos de la oposición oficial persistiesen en imponer su burdo y engaño aborto antidemocrático ese, entonces nuestro partido, el Partido Comunista (Marxista-Leninista) de Panamá se le opondrá y combatirá intransigentemente. Llamaremos al pueblo no a la abstención electoral, sino al boicot activo y a recurrir a todos los medios y formas de lucha para hacerlo efectivo.
Por eso mismo, para cumplimiento de un tal empeño, los comunistas (marxistas-leninistas) llamamos, desde ya, a todas las fuerzas sociales y políticas del país a dar vida y organización al abstencionismo de izquierda. Para que juntos, forjando un amplio Frente unido de Acción atraigamos, convenzamos, eduquemos y organicemos a toda la gama del abstencionismo popular antisistema oligárquico de poder. Anti-semifeudal, anti capitalista burocrático y antiimperialista del país. A juntarse a nuestro partido, a dar fuerza al Partido Comunista (Marxista-Leninista) de Panamá, ayudarnos a llevar a término a este Partido Comunista, maoísta, el único aquí en Panamá quiere verdaderamente marchar por la independencia nacional y la nueva democracia popular hacia el socialismo.
¡Inmediata convocatoria a las elecciones a una Asamblea Constituyente soberana y con plenos poderes!
¡No a la espuria constituyente paralela!
¡Todo el Poder a la Asamblea Constituyente Democrática!
¡Constituyente ya, para una Nueva República y un Nuevo Estado auténticamente democráticos y populares!
¡Por la libertad nacional para la patria, la libertad política para el pueblo y la libertad social para los trabajadores!
¡Por la independencia nacional y la nueva democracia popular hacia el socialismo!

Partido Comunista (Marxista-Leninista) de Panamá.
2 de junio de 2014

sábado, 10 de mayo de 2014

PC(ML)P: Balance de las elecciones del 4 de mayo de 2014


COMUNICADO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA (ML) DE PANAMÁ
Primer balance general de las elecciones
del 4 de mayo de 2014


Han terminado las elecciones burguesas del 4 de mayo, del corriente, con los resultados por todos ya conocidos. Según cifras dadas por el mismo Tribunal Electoral, institución estatal que ha dictado ante sí y de por si la convocatoria, las pautas reglamentarias, la organización, financiamiento, supervisación y conteo – un real superpoder, por colocado por encima de los órganos del Estado- las fuerzas políticas encontradas en el torneo eleccionario han sido:
a) Partido Cambio Democrático con 460,678 inscritos. Partido gobernante, representante de la facción política de una fracción corporativista de la burguesía burocrática, aquella proimperialista yanqui por obligación y proimperialismo italiano por convicción y raíces nacionales de origen. Ultraderechista y con una política populista de derecha, fascista de tipo italiano. Su líder máximo y su dueño personal Ricardo Martinelli, gran terrateniente y monopolizador de supermercados, banquero y copropietario en el monopolio del transporte colectivo; como queda dicho un fascista histórico, por desprendimiento del Partido Panameñista, creado por el pronazista Dr. Arnulfo Arias Madrid, cómplice de la invasión gringa del 20 de diciembre de 1989.
b) Partido Panameñista (anteriormente partido arnulfista, en la antevíspera Revolucionario Auténtico y en su origen Partido Nacional Revolucionario (PNR)), en número redondo cuenta con 217,411 inscritos . Facción política de la burguesía compradora, descaradamente pro-imperialista yanqui y propulsor de la política económica neoliberal; hace parte de la Internacional Liberal  y fascista histórico. Su líder actual es José Luis Varela –hace su imperio económico en la producción de bebidas alcohólicas, banquero-,miembro prominente del Opus Dei, ultraderechista, anticomunista. Otro de los propiciadores y beneficiarios de la invasión del 20 de diciembre de 1989.
c) Partido Revolucionario Democrático (PRD). Según cifras oficiales posee 460,506  inscritos. Facción dominante del ala burocrática burguesa. Socialdemócrata de derecha, afiliado a la Internacional Socialista, antiyanquista pero no antiimperialista, corporatista y aplicador de una política populista de “derecha” una veces; combina una política estatalista-corporatista y el neoliberalismo en algún período –principalmente, luego de ser defenestrado por la invasión gringa; iniciador de la ola de privatización de las empresas capitalistas durante el del estado; otras, se ha caracterizado por un populismo de “izquierda”. Posee una estructura vertical y se encuentra organizado en claros frentes de masas. Ha gobernado el país por 40 años: En sus inicios brazo político de la dictadura militar, hoy actúa como representante, como queda dicho, de la burguesía burocrática estatalista. Su máximo dirigente, más no su líder, lo es Juan Carlos Navarro. Gran burgués de origen y por posición social.
Ch) Partido Frente Amplio por la Democracia (FAD). De reciente formación, cuenta con 51,342  inscritos. Su núcleo formativo está integrado por el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción (27000 miembros), fracciones gremialistas de profesores, médicos, profesionales e intelectuales de “izquierda” (una amalgama de prolulista-chavistas, trotzkystas, castristas y guevaristas). Por esa composición político-ideológica de intelectuales pequeñoburgueses, en su naturaleza de clase representa a una facción de la burguesía nacional; por su realidad política es el brazo político legal- formal del MLN-29, una organización otrora ultraizquierdista hoy pasada al derechismo conciliacionista y al reformismo político pequeño burgués. Tiene como su representante legal y candidato presidencial al ex-obrero, hoy abogado, y sindicalista de derecha Genaro López.
d) LIBRE POSTULACIÓN: Juan Jované, promovido por el MIREN (Movimiento Independiente de Refundación Nacional) un movimiento de masa, pluriforme y multiclasista,  no presenta ni postula ideología política alguna en específico ni en particular. Una Alianza electoral de trotzkystas, profesionales e intelectuales progresistas, de alguna manera de “centro izquierda”. Sin programa de gobierno democrático, aunque si cuenta con un programa administrativo una especie de pastel del que todos pueden comer sin intoxicarse.   Poco implantado en las organizaciones de masas. Su Dirigente y candidato presidencial lo es el economista burgués liberal Jované. Es, lo mismo que el FAD, una de las facciones políticas de la izquierda burguesa, o burguesía fuera del poder oligárquico.
e) LIBRE POSTULACIÓN. Sin una estructura política formal, lo representa el señor Esteban Rodríguez. Jerarca en los medios del transporte colectivo. Indefinido ideológicamente. Pero, fuertemente procapitalista, neoliberista y proimperialista yanqui. De derecha y antisindicalista, colaboracionistas, representa a la pequeña burguesía con mentalidad semifeudal.
f) LIBRE POSTULACIÓN. Candidato presidencial del partido independiente Gerardo Barroso, sin estructura partidaria nacional, luego un aventurero político. Un presta figura para la democraticidad aparente del sistema electoral panameño.

LOS RESULTADOS ELECTORALES
Según ha señalado, con antelación, el Tribunal Electoral la población total electoral, es decir mayores de edad y con derecho a votar, alcanza la cifra de 2,457,401 ciudadanos de todo el país. Esto es, un total de 90.39% alcanzado.
En estas elecciones del 4 de mayo, según datos oficiales (5/5/14), los votantes han sido: 1,827,172. 
De lo que se deduce, por simple fórmula aritmética, que de la suma de ciudadanos con el derecho a ejercer sufragio y los que han participado realmente, 632,229 no lo han hecho. Es decir, que más de medio millón de ciudadanos no han concurrido a las urnas. Siguiendo en esa misma línea, habiendo constatado que de la suma de votos válidos el Tribunal Electoral ha señalado que los votos blancos han sido 14,212 y aquellos que han anulado el voto 16,065; lo que arrojaría un subtotal de 30,277.
Encontraremos que la suma de abstenciones y los votos blanco y nulo nos dan un gran total de 662,506 ciudadanos se han negado a dar su voto al régimen político imperante. ¡Es decir, que un poco más de un tercio de la población electoralmente activa ha boicoteado el proceso eleccionario!
O en otras palabras, esta alta cuota de no participantes comprueba que éstos han optado por no elegir o comprar cualquier “producto” de la “oferta electoral, presentada en el <mercado llamado elecciones> que son los torneos electorales en Panamá. Que un número plural de personas, lo que ha permitido este salto cualitativo parcial del abstencionismo,  han perdido confianza en la potencialidad del sistema democrático representativo basado en el electoralismo. Que para los mismos, además, el proceso electoral como simple ejercicio formal por sí, hoy, en Panamá, no constituye  idóneo mecanismo de cambio de la realidad política ni garantía de posesionamiento real del poder para las clases trabajadoras.

LA BURGUESÍA NO TIENE NADA DE POR QUÉ ALEGRARSE
Según las cifras brindadas por el propio Tribunal Electoral, viéndolo ahora desde el ángulo de los grandes partidos políticos de la Gran Burguesía, de la izquierda burguesa como independientes arrojarían los siguientes datos:
El Partido Cambio Democrático, es decir su candidato presidencial JOSE DOMINGO ARIAS, ha apañado la cifra de  581,238 votantes (31.40%). Perdiendo ha podido acrecer su caudal de votos. Por su parte, el Partido Panameñista (con su candidato presidencial Juan Carlos Varela) se la ha arreglado para conseguir 723,687 votos (39.10%). También creciendo su números de votos.
En tanto Juan Carlos Navarro (PRD) se ha mantenido estacionario con  520,649 (28.13%).
Todo lo cual nos estaría                                                                                                                                                                                                                                                                                      indicando que los partidos políticos de la Gran Burguesía, como un todo, han alcanzado la cifra de 1,825,574 votos.
¡Eh, alto ahí! No nos han dicho esos partidos burgueses y ese mismo Tribunal Electoral, triunfalistamente, que el total de votos válidos eran 1,827,172.    Si a dicha cifra le descontamos lo equivalente no participantes que arrojan  la cifra de 632,229 eso arrojaría un número redondo de 1,194,943 ¿De dónde, pues, sale esa cifra de votos (1, 258,574) acumulados por los partidos burgueses oficiales?
A la pura verdad, algo huele mal en este recién pasado torneo electoral. Si a la cifra de votos acumulados por los partidos políticos del régimen, Usted le suma el total de abstenciones, voto nulos y blancos se encontrará no hay cuadratura posible (1, 698,163 + 650,295 le dará un gran total de 2, 395,856 y no las cifras que contabilizaba el Tribunal Electoral para el total de la población con el derecho a ejercer sufragio de ¡2, 221,265!
Más aún, sospechosamente, estarían faltando  174,591 votos por debajo de aquellos válidos. Es decir, que la cabra se parió en el monte y los cabritos se perdieron.
Por lo que habría que concluir que un GRAN FRAUDE ELECTORAL SE HA COMETIDO. Que los causantes de una tal violación a la propia legalidad institucional y constitucional lo son tanto los partidos políticos del régimen oligárquico como el susodicho tribunal electoral.
Todos han actuado al unísono y complicidad. Como un auténtico y real partido transversal. Partido que, más allá de las formales diferencias nominales de organización política legal y oficial, de circunstacionales diferencias y pugnas de control y distribución nacidas de la forma específica de apropiación de la plusvalía generalizada por los mecanismos  de recaudación del Estado, más allá inclusive  de la forma económica privada de su producción y percepción específica, los conjunta en un mismo interés colectivo de clase y en una misma dirección política y línea programática. Uniendo en un mismo interés común y función diversidad de grupos económicos, grupos políticos, grandes partidos políticos tradicionales – PRD, CD, PP, Molirena, PDC-, grupos mafiosos (señores de la droga, narcotraficantes nacionales e internacionales, lavadores de dinero sucio, tratantes de blanca, etc.) y altos burócratas que hacen de los fondos públicos la base de su enriquecimiento y poder político personal. Base económica del vigente sistema oligárquico de poder estatal y gubernamental, como de la exigencia de su renovación, luego de la defenestración de la dictadura militar por la invasión militar estadounidense ese 20 de diciembre de 1989.
Invasión imperialista que, en sus efectos, no sólo ha quebrado todo el viejo sistema de estado y el sistema de gobierno, sino que profundizando la crónica crisis política de la forma oligárquica del Estado burocrático-comprador panameño impone a las clases “políticas” gobernantes –reflejo de las exigencias de las clases sociales dominantes- esta Segunda Gran Reforma del Estado y de la forma de gobierno.
Crisis del sistema de poder oligárquico –abarcante  del poder estatal mismo y que no pueda ya seguir como hasta ahora ni volver a la forma estatal de antes del golpe militar del 68; crisis del sistema de estructura institucional; crisis de representatividad de la partidocracia burguesa tradicional- que los resultado del último torneo electoral han probado es insuperable para cualquiera de las dos grandes fracciones de la burguesía panameña, semifeudal y neocolonizada.
En efecto, los resultados electorales han demostrado  ante la sociedad panameña en su conjunto que: (1) La unidad de la clase capitalista hegemónica no es alcanzable, está irrecuperablemente agrietada y se profundiza; (2) Que luego de los cinco años de la administración Martinelli la cuestión de qué fracción dará culmine legitimizador y dirección al Segundo Estado y a la Segunda República oligárquica, esto es a la “reforma constitucional”, no ha encontrado visos de solución; (3) Que lo más trascendental del mismo, no es simplemente que no se ha logrado atraer a consenso, ni siquiera con el recurso del clientelismo desbordado y generalizado, a una gran parte del electorado tradicionalmente descontento, desconfiado y antioligárquico, todo lo contrario, sino que se ha acrecentado decisoriamente.
Todo lo cual augura una mayor profundización de la crisis hegemónica de la burguesía burocrático-compradora. La que no podrá, a ojos vista, ni osará convocar a una Constituyente (aunque “paralela” sea) para lograr la culminación de su reaccionario proyecto de reforma del estado sin provocar la injerencia independiente y revolucionaria de los sectores más avanzados de la población abstencionista. El impedir que los sectores políticamente más avanzados de la población abstencionista se convierta, en una tal coyuntura política, en un movimiento político real e independiente, coordinable e influido por la izquierda marxista-leninista-maoísta.

LA BANCARROTA DE LOS PARTIDOS DE LA IZQUIERDA BURGUESA
Pese a las advertencias políticas de la izquierda proletaria, es decir de los comunistas (marxistas-leninistas), y de los abstencionistas de izquierda para que no legitimasen los planes continuistas y el proyecto de la II Gran Reforma del Estado oligárquico-burgués en su reaccionario designio político presidencialista, corporatista y neofascista, los partidos políticos de la izquierda burguesa han persistido en el seguimiento de su oportunista línea de colaboración y participación electorera. Al final, cosecharon lo que sembraron.
FAD: Con su candidato Genaro López ha colectado 10,914  votos, esto es el 0.59%  del total. Poniendo así en evidencia la fragilidad e inconsecuencia de su base electoral. La base del SUNTRACS  ha desertado totalmente de las urnas o se han ido a votar con los partidos a que tradicionalmente han pertenecido. Los gremios de educadores, sindicales, campesinos, médicos, etc., también ha desertado. El FAD, como su partido clandestino guía, el MLN-29, hundido en su ilusionismo, constitucionalismo y electoralismo burgués, se ha llenado de oprobio, máxime cuando su menospreciado rival político, J. Jované, la logrado superarle sin tanta fanfarria y prepotencia por 749 votos.  --
MIREN   y demás independientes: Liderado por J. Jované, ha alcanzado un total de 11,117 votos, esto es, el 0.60%. Por su parte, el partido de Esteban Rodríguez ha logrado el 0.10% de los votos. Esto es 1,716. De seguido, el partido de Gerardo Barroso consiguió la cantidad de 1,362 votos (0.08%).
Así pues, en resumen, toda la izquierda burguesa panameña ha sufrido una aparatosa derrota. Si no, vean Ustedes mismos, del total de votantes y válidos sólo han alcanzado la cifra de 22,429 votos. Ha sido una derrota de magnitud aún peor que aquella sufrida por la “izquierda” colaboracionista en las elecciones de 1984. Izquierda de aquel entonces que rejuntaba a esos mismos trotzkistas de hoy, a los revisionistas browderistas del Partido del Pueblo, a la intelectualidad de “revolucionaria” y a ese mismo Suntracs (con su Partido Independiente de la Clase Obrera –PICO- que para el presente se presumía la columna vertebral del FAD.
Ciega la izquierda burguesa, a esas enseñanzas negativas de ese torneo eleccionario de 1984, ensoberbecida por contar el respaldo del “sindicato más grande de la historia del movimiento obrero panameño”, se ha lanzado a cabeza baja a la participación electoral. Renegando, para ello, de las enseñanzas del marxismo-leninismo-maoísmo y en muestra del más perverso reformismo político. Ha cosechado la desastrosa consecuencia de su miopía política y su ilusionismo electorero.
No comprendiendo, lo que nunca les pasó por la mente, que la burguesía sólo necesitaba su sigla y presencia como “izquierda panameña” en estas elecciones para darle una falsa legitimidad a su culminado ultrarreaccionario proyecto de la II Gran Reforma del Estado y de la II República oligárquicos burguesa. Pero, no sólo que necesitaba de su presencia para, además de darse imagen internacional de democraticidad, desacreditar a lo interno del país, ante los ojos de las masas trabajadoras, a toda la izquierda clasista, proletaria y revolucionaria. He ilusos, voluntariamente cayeron en la trampa que le han tendido la gran burguesía y el imperialismo estadounidense.

EL ABSTENCIONISMO SE HA CONVERTIDO EN EL PRIMER PARTIDO POLÍTICO ANTIOLIGÁRQUICO DEL PAÍS
Desde el mismo día, luego de culminado el proceso eleccionario, las clases dominantes han desatado, con gran fanfarria, una taimada campaña desinformativa tendente a ocultar El fraude electoral cometido y, principalmente, el hecho más trascendental que verdaderamente ha ocurrido. La conversión del fenómeno del abstencionismo en el primer partido político antioligárquico del país.
Efectivamente, alcanzando el 28% del electorado el abstencionismo (no votar, votar blanco o anular el voto) ha devenido la segunda fuerza electoral del país y en el primer partido político de masa antioligárquico. ¡Que 650,295 ciudadanos, con derecho a participar electoralmente, han desertado de las urnas!
Esto es, más de medio millón de personas, pertenecientes a diversos sectores de las clases populares y clases trabajadoras que no creen más ni se sienten representadas en un sistema opresor, económico y político, corrupto y corruptor. Que rechazan este vigente sistema de poder y todo su sistema institucional y su ordenamiento constitucional.
Creando espontáneamente, por las fuerzas de los hechos, pese la poca real incidencia de la propaganda electoral abstencionista de nuestro partido el Partido Comunista (ML), dada la escasez de sus recursos propagandísticos, ausencia de medios técnicos y poca inserción en el seno de las masas, un polo alternativo democrático popular antisistema oligárquico de poder, antiinstitucional y contrario a la continuidad del orden constitucional que legitimiza esta particular forma de dictadura del capital monopolista burocrático-comprador y latifundiario.
El fenómeno político del abstencionismo no es algo nuevo en Panamá, ni ha surgido porque sí. Todo lo contrario, ha surgido, aunque aun desorganizadamente y con gran dosis de falta de conciencia política de clase, de los hondo y profundo de nuestro pueblo trabajador. Las masas trabajadoras y masas populares están profundamente descontentas y rechazan airadamente todo el orden de cosas políticas que les aplasta, conculca sus derechos políticos y les cierra toda oportunidad de incidir directa y decisoriamente en los grandes asuntos de la República. Si sienten impotente ante el desgobierno, el reinado de los corruptores y el imperio de los compromisos mafiosos con los monopolios imperialistas y Estados de las grandes potencias que dominan el mundo y nuestro país. La rabia ante la impotencia y el descontento sin salida que se acumula ha abierto paso a la rebelión política, precisamente, el abstencionismo electoral es una de las formas de la rebelión que se generaliza en la conciencia de las masas.
El abstencionismo, lejos de ser manifestación desapego político o irresponsabilidad lumpénesca, es una muy seria manifestación política rebeldía que pugna por estallar. Eso lo saben las clases dominantes, lo tratan de ocultar y desviar de hecho inventando fórmulas “de reforma institucional”, promesas de “cambios democratizadores”, promocionando un “cambio de la Constitución Política” sólo que por la vía de una... constituyente paralela. Prometen que cambiarán al país, a la sociedad y las relaciones políticas entre los gobernantes y gobernados, ofreciendo bienestar material y espiritual como siempre han hecho y que, finalmente, nunca cumplirán. Pues, o realmente no quieren o ya no pueden. ¿Es que piensan que el pueblo trabajador panameño no los conoce? Todo lo contrario, la clase obrera y el pueblo ya no les creen más. Si la rebelión no ha estallado aún, es porque el pueblo no está preparado para ello.
El abstencionismo es un arma de lucha política, revolucionaria en su esencia, contra todo este sistema económico -capitalista burocrático, plutocrático y parasitario-, contra el podrido sistema oligárquico de poder, antidemocrático y fascista. Eso lo sabes las clases dominantes y las clases gobernantes, las llamadas eufemísticamente “clases políticas”, y actúan en consecuencia. Haciendo recurso al engaño y al fraude electoral, como el ocurrido en las recién pasadas elecciones, a la difamación e ilegalización de la abstención electoral, a la utilización de los mecanismo de control político-sindical de las masas trabajadoras. Al recurso, in extremis, de la izquierda burguesa para entorpecer la toma de conciencia revolucionaria de clase de las clases trabajadoras y populares, paralizar el menor intento de acción política independiente de las masas y el que ella la reconduzca a reconciliarse con el Estado en crisis, para que no lo rompan.
Tal es la carga revolucionaria del abstencionismo electoral y, de ahí el creciente temor en las clases dominantes explotadoras y opresoras ante este nuevo ascenso cuantitativo del mismo, a niveles tales que le han convertido en un real y auténtico partido político de las clases populares independientes.

¿Y AL DIA SIGUIENTE DE LAS ELECCIONES QUÉ?
Desde ahora en adelante nos toca nosotros comunistas (marxistas-leninistas), a los revolucionarios proletarios y a la intelectualidad democrática popular, el recoger los pedazos rotos de la unidad popular a causa del oportunismo de la izquierda burguesa. El reafirmar una línea política general auténticamente revolucionaria, antioligárquica, antifascista, anticapitalista burocrática y antiimperialista.
En ese camino ponernos como tarea política inmediata el darle Organización y Dirección clasista al abstencionismo. Hacerle devenir un movimiento de masas real, permanente e independiente revolucionariamente. Con consistencia interna, estructuración organizativa, metas y tareas política que vayan mucho más allá de los procesos eleccionarios oligárquico burgueses.
En ello, hacerle confluir en un poderoso movimiento unitario popular contestario, rupturista, al sistema de poder oligárquico-fascista y capaz de impedir plasmación final de los reaccionarios designios políticos de los dominantes. La culminación de la II Gran Reforma del Estado y de la República oligárquica, en un sentido presidencialista, corporatista y neofascista, ahora en manos del ultraderechista y opusdeísta Juan Carlos Varela, debe ser parada en seco y con acciones de masas directas.
Para cumplir eso, se hace necesario convertir al abstencionismo en un movimiento de masas organizado políticamente y dotado de una conciencia política revolucionaria de cambios revolucionarios en la estructura económica y política de la sociedad.
Para ello, es menester ligarse y unirse al Partido Comunista (Marxista-Leninista) de Panamá, el único partido que en este país quiere y lucha por una consecuente República de Nueva Democracia Popular y encaminada al Socialismo. Darle fuerza a este, nuestro partido el comunista (marxista-leninista) de Panamá para que pueda cumplir con su tarea particular e inmediata de darle al movimiento abstencionista de las masas trabajadoras y masas populares una conciencia revolucionaria de poder y entregarles una estrategia de poder revolucionario.
Es urgente, para estos momentos políticos, en que las clases gobernantes se encuentran en víspera de una mayor y nueva profundización de sus pugnas interburguesas, amenazando provocar una grave crisis política en las “alturas”, aprovechemos la ocasión para, como primer paso, convocar, organizar y consolidar a la unidad a todas las fuerzas del abstencionismo de izquierda. Sobre todo, ligar al abstencionismo de izquierda lo más fuertemente posible a las vicisitudes de la construcción y reforzamiento de nuestro partido, el PC(ML) de Panamá. El único partido de la clase obrera, basado en el Marxismo-Leninismo- Maoísmo, capaz de conducir el abstencionismo electoral popular hacia la senda victoriosa de la revolución popular de Nueva Democracia a la revolución y construcción del socialismo en Panamá.
Trabajadores y clases populares, antiimperialistas y antidictadura oligárquica, une a nosotros y acompáñanos en nuestra marcha por el camino de la independencia nacional y la democracia popular hacia el socialismo.


Por el Comité Central del Partido Comunista (Marxista-Leninista) de Panamá,
Amilkar Villarreal P.
Secretario General
Quibian Gaytan
Vocero

Dado en la ciudad de Panamá, 5 de mayo de 2014

martes, 29 de abril de 2014

Comunicado de RDBC a los trabajadores


Comunicado de RBC
del 1 de mayo, día de la lucha
de la clase trabajadora

1 de mayo. Como cada vez en esa fecha, de cada año, desde 1890, en rendición de homenaje a los inolvidables Mártires de Chicago de 1886; a los héroes del 25 de Octubre de 1917. Jornada en la que reafirmamos todo lo conquistado y todo lo perdido. De lo que hemos de conquistar aún. Derechos, libertad y Socialismo.

La historia del 1 de Mayo, que es la de la clase obrera, está escrita con sangre y heroicidad. Prolongada lucha redentora, con avances y retrocesos, victorias y derrotas; nuestra sagrada enseña, mil veces, ha rodado por las baldosas haciéndose más rojas empapada en nuestra sangre, pero la victoria finalmente será nuestra.

El capitalismo, año tras año, y de forma especialmente feroz con la caída del bloque socialista tras la progresiva degeneración revisionista iniciada en el aciago XX Congreso del PCUS, muestra cada vez con mayor descaro su verdadero rostro de barbarie criminal contra la clase trabajadora y los pueblos del mundo. Su carácter necesariamente imperialista hace que las agresiones contra los pueblos que desean seguir siendo soberanos sea brutal, ya sea como injerencia encubierta en los asuntos internos o como directa intervención militar en forma de matanzas, sangrías o destrucción masiva por parte de sus organizaciones militares, especialmente la OTAN.

Del mismo modo, asistimos a un periodo de ofensiva del capital contra el trabajo, de constantes recortes de derechos llevados por la euforia del aparente triunfo de la ley del mercado frente a la ley de la igualdad y solidaridad, dos requisitos necesarios para que cualquier hombre pueda disfrutar de la verdadera libertad.
Acogotada por el bombardeo ideológico y el control absoluto de los medios de comunicación e información, la clase obrera, en su mayoría asumiendo involuntariamente la cultura y la ideología burguesa, está en pleno proceso de entrega y sometimiento a la clase que les explota, desorganizados y faltos de un partido de vanguardia que les dirija y les de esperanza en la lucha por su emancipación.

Por ello, creemos que es necesario hacer cualquier esfuerzo para liberar de nuevo a los trabajadores de sus cadenas económicas e ideológicas, para hacerlos ver que solamente una lucha decidida, organizada, y dispuesta a llegar hasta el triunfo final, al Socialismo, enarbolando la bandera roja de la revolución y a través de la dictadura del proletariado, se podrá erradicar de nuevo, y esta vez definitivamente, la dominación de la clase parásita capitalista y reconstruir un mundo nuevo donde el hombre, aquel que se diferencia de los animales por su trabajo, como dijera Engels, sea el origen y el final, el productor y el destinatario, el ejecutor y el legislador, de todas las cosas, acabando de esta manera con todos los males que el capitalismo carga sobre sus espaldas y que son el origen de toda injusticia, toda desigualdad y toda explotación.

Además de la lucha a nivel estatal, es imprescindible una coordinación creciente de toda la clase obrera internacional. El sanguinario imperialismo se combate con sano internacionalismo; la barbarie capitalista con organización socialista; la parásita explotación con revolución obrera. Hagamos frente al capital, a la clase burguesa, al fascismo imperialista, con todos nuestros medios, pues, como dejo escrito Carlos Marx, en el Manifiesto Comunista, en las palabras que son el lema de la Red de Blogs Comunistas, “los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus intenciones. abiertamente declaran que sus objetivos solo pueden alcanzarse derrocando por la violencia el orden social existente”, siendo nuestra finalidad principal, la de todos los comunistas, la de construir un mundo donde se termine de una vez para siempre la consigna inhumana que es base del capitalismo y del imperialismo: la explotación de unos hombres por otros hombres.

¡POR UN 1º DE MAYO REVOLUCIONARIO E INTERNACIONALISTA! 
¡VIVA LA CLASE OBRERA Y SU LUCHA POR EL SOCIALISMO! 
¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA Y LA CONSTRUCCIÓN DEL COMUNISMO!




lunes, 28 de abril de 2014

Espanistán: Detenido el poeta comunista Aitor Cuervo


LA DICTADURA MONARCOFASCISTA  DETIENE AL POETA COMUNISTA AITOR CUERVO

En el día de hoy ha sido detenido el poeta comunista AITOR CUERVO por la Guardia Civil del Estado español. Nosotros comunistas (marxistas-leninistas) de Panamá repudiamos y condenamos una tal muestra de intolerancia y troglodita manera represiva de actuar en confronto a toda idea disidente, democrático-republicana y comunista.

Como ya meses atrás fuese detenido, juzgado y condenado, como ya se sabe, el joven poeta también comunista Pablo Hazel,  hoy el régimen monarcofascista lanza su garra persecutoria contra otro poeta comunista.  AITOR CUERVO entra a la cárcel por cantarle a la libertad, a la democracia popular y al socialismo. Algo intolerable para las pandillas que han hundido a la península ibérica en la bancarrota económica y en la crisis del Estado español y de todo su orden institucional y de su ordenamiento constitucional; a la sociedad capitalista misma en la desorganización social y el resquebrajamiento de la unidad “nacional” fascista,   con su carga de miseria física y miseria social.

Acción represiva que demuestra que los herederos del sanguinario tirano Francisco Franco, a la cabeza el cabeza cuadrada Mariano Rajoy, mayordomo del hijo putativo franquista Juan Carlos de Borbón, no la tienen todas consigo.  Temen a las naciones sojuzgadas y sus demandas de libertad nacional, a los pueblos oprimidos por esa ficción que es Hispanistán; al odio creciente que sienten las clases trabajadoras contra la monarquía fascista y que se acumula y amenaza estallar; a la rebelión contra todo lo retrógrado que representa; al canto del gallo rojo que anuncia el amanecer de la revolución democrático popular y socialista.

Rotos los controles políticos y sindicales de la colaboración de clase y de la paz social, desprestigiado ante los pueblos de Iberia su muro de contención social y política, la izquierda burguesa –ese real partido transversal que va del PSOE-PCE-UGT-CC.OO hasta cobijarse bajo el ala del PP-, sólo le queda el recurso de la violencia reaccionaria y ultraderechista, el implantar la dictadura militar terrorista abierta. Para realizar tan negros proyectos sólo le queda provocar a las clases revolucionarias y democráticas para que se lancen prematuramente a la acción directa  revolucionaria independiente. ¿Entonces? Hay que provocarles. ¡A la cárcel su vanguardia espiritual, político-cultural! ¡Hoy son los poetas Hasél y Aitor Cuervo, mañana serán otros! ¡Serán  los sindicalistas clasistas, independientes, las estructuras campesinas antisistema, los estudiantes revolucionarios, los intelectuales rebeldes comprometidos con sus pueblos y naciones oprimidas; los comunistas maoístas, los marxistas leninistas, los anarquistas, los reformistas de izquierda y los nacionalistas rupturistas!

El brazo represivo monarcofascista no se detendrá, sino se corta de un tajo cauterizador.
Eso viene, es imparable. Eso lo saben los tiranos franquistas, por ello tienen pesadillas sangrientas.

Por lo que, ahora, hay que levantar un viento huracanado antifascista, antimonarquista y antirepresivo. Alrededor de eso trabajar y unir por la Unidad Popular. Unidad Popular en lo inmediato alrededor de la exigencia de la libertad inmediata e incondicional de los poetas Aitor Cuervo y Pablo Hasél.

Solidaridad internacionalista con los perseguidos, con los condenados ilegítimamente por el régimen monarcofascista y clerical PPSOE.

Convocamos a todas las fuerzas comunistas, revolucionarias, democrático populares antifascistas de Panamá y América Latina a pronunciarse por la libertad de Aitor Cuervo,
asimismo, a efectuar la máxima difusión de esta exigencia por la libertad de Aitor Cuervo y Pablo Hasél,

a comprometerse a organizar una campaña internacional de denuncia de los planes macabros y sanguinolentos que pretende implementar la dictadura monarcofascista contra los pueblos y naciones de la Península Ibérica.

 Fuente Luminoso Futuro

Publicado por el Colectivo de Forumarxista

28 de abril de 2014